miércoles, 26 de octubre de 2011

6. Una llamada que te cambia la vida

Una llamada que te cambia la vida te hace feliz si lo que escuchas al otro lado es algo bueno. La verdad es que he recibido llamadas buenas, y también malas. No podré olvidar jamás las horas tan angustiosas que pasé desde que me dijeron que mi abuela había muerto. Yo estudiaba en Bilbao, y había autobuses cada hora, y además tenías que aguantar otra más en el bus, y otra dando vueltas por Vitoria hasta llegar al hospital y encontrar a tu familia.

No creo que me equivoque si digo que fueron las peores horas de mi vida, afrontando la situación sola, sobre todo porque nos pilló a todos un poco por sorpresa. De eso hace 4 años y pico, pero nunca se olvida.

Recuerdo los almendrucos garrapiñados, los remedios caseros, los besos eternos, las lágrimas porque mis primos y yo nos pegábamos... Por si alguien lo dudaba, era la mejor abuela del mundo, como todas las abuelas del mundo.

Pero este blog es de cosas que me hacen feliz, y aunque perder a mi abuela fue precisamente todo lo contrario, hoy tengo que hablar de una llamada que HOY me ha hecho feliz. Desde Bilbao, concretamente desde Confesbask.

Me han dado una beca Leonardo Da Vinci. Es como un "erasmus" pero de prácticas laborales en vez de clases en la uni. Necesitaba algo así porque en Vitoria ya estaba "sobreviviendo a mi paciencia" de no hacer nada verdaderamente útil como estudiar en serio o trabajar. No me considero ni-ni, pero la situación no me gustaba un pelo. Después de estudiar, de esforzarse, de horas de autobús, de mucho dinero invertido, creo que la recompensa es un trabajo digno y parecía que nunca llegaba. Ya empezaba a pensar que a lo mejor no valía para trabajar y si digo la verdad, estaba dudando de mi capacidad.

En los tiempos que corren, un trabajo es una buenísima noticia, así que aunque no sea un trabajo como tal porque no es remunerado, son unas prácticas que me abren puertas para más adelante. Además, siempre dije que quería irme al extranjero una temporada.

Empieza la cuenta atrás: quedan 18 días para dejar mi ciudad atrás y enfrentarme a una situación nueva: una nueva familia, un nuevo trabajo, una nueva ciudad y una nueva casa. El 13 de noviembre dejaré atrás mi etapa de estudiante y dejaré que empiece la de trabajadora, por lo menos hasta el 28 de abril (San Prudencio), cuando el billete de avión me mande de nuevo a casa.

Y aunque llevaba tanto tiempo deseándolo, siempre hay una pequeña parte no tan agradable, dejar a las personas que quieres aquí. Últimamente no me rodean demasiadas, pero las pocas que están me importan mucho. Sin embargo, sé que todas ellas seguirán aquí cuando yo vuelva (de momento en Navidad como el turrón) y eso me tranquiliza. Sé que existe Skype, Whatsapp, el móvil, e incluso los vuelos (espero visitas, especialmente febrero-marzo que será más durillo).

Bueno Arkaitz que se que lo va a leer seguro es una de estas personas. Pero hay más. Por supuesto que Esti es una de ellas, y mis padres también. La lista no acaba aquí, pero se lo haré saber a todas ellas antes de irme.

Y es por todo que esta llamada me ha hecho feliz, aunque sea agridulce.

1 comentario:

  1. Nunca jamás dudes de lo que vales y si alguna vez lo haces dimeló, aún que sea por Skype para darte un pezcozón y hacerte entrar en razón. Estoy trabajando en un collejometro por USB para dartelas a distancia.

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