
El ser celiaca me ha privado desde siempre de bastantes cosas, aunque por suerte, cada vez de menos. Y si digo la verdad, lo único que realmente echo de menos es ir a una panadería y comprar pan caliente recién hecho.
Aunque no soy muy de dulces (no me atraen especialmente las cosas con chocolate, ni los donuts, ni las palmeras, ni ese tipo de bollería), de vez en cuando me llevo alguna sorpresa en casa que me hace feliz.
Puede ser en forma de churros con chocolate un domingo a la mañana si mi aita se levanta antes que yo. O bien unos crepes de sábado a la mañana. O unas natillas caseras un día cualquiera de la semana.
No sé como lo veréis pero a veces me cuesta echar de menos esa bollería llena de conservantes y mierdas que a la gente no celiaca tanto le gusta, sobre todo si tus padres te sorprenden con churritos, crepes, galletas, natillas o chuchitos hechos en casa.
Hasta de ser celiaco puedo sacar cosas buenas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario