
Si hay algo que me hace muy feliz en este mundo son los viajes, quizá lo que más feliz me pueda hacer. No les pongo pegas: cualquier país de cualquier continente, sola o acompañada, en invierno o en verano... Es vocacional 100%.
Sin embargo no viajo todo lo que me gustaría y se debe a mi limitado crédito, que en la cuenta Viajes incluso está en número rojos, y qué rojos. Aunque me gustaría separar dinero de viajar, ya que es posible viajar con muy poco, una idea un poco complicada de comprender para aquel que es turista, pero no viajero.
Pero bueno, aún así me gusta poder disfrutar de ciertas cosas en los viajes que no te queda otro remedio que pagar, así que cuento con que algún día tenga dinero suficiente para realizar mi sueño, dar la vuelta al mundo. Sé que después de completarlo llegarán otros nuevos, pero de momento este es mi mayor sueño y sé que si lo cumplo, podré vivir sabiendo que he hecho lo que más quería.
Ahora que ando tan pillada de dinero acabo recurriendo a libros de viajes sin parar, blogs, atlas... todos ellos me sirven de inspiración. De hecho, siempre he dicho que en mi cerebro llevo una especie de atlas incorporado porque no hay día que no se me aparezca el mapamundi en mis pensamientos y no acabe una vez más, en otro viaje imaginario.
Muchas veces he escuchado que para viajar a veces no hay que moverse de casa, que a veces un buen libro y la imaginación son suficiente. No podría estar más de acuerdo, pero no me puedo conformar con ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario